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POEMA 19.
Odiaba la academia
y me dejé someter a sus reglas,
odiaba el hogar
y me dejé confinar al potro de torturas…
Y sufrí…
Mis llantos suicidas corrían
iluminados de iras sangradas.
Dejaba de comer y de dormir
para mostrar mi rebeldía…
Caminaba sin pausas
y me ejercitaba en los recorridos por el horizonte,
lejos de los ojos de los hombres.
Me empeñaba en juegos largos,
crueles juegos para borrar la realidad…
Me escapaba para no someterme
sabiendo que luego sería el prisionero,
el torturado…
El suicidado.
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